Efectos emocionales de la pandemia

Lic. Josefina Sanders Velasco es terapeuta emocional del BJGS, A.C. Nos proporciona su análisis respecto del impacto de la pandemia sobre nuestro cerebro y da algunos consejos al respecto.

El miedo es una emoción que tiene dos vertientes:

Nos ayuda a ser precavidos, pero también puede ser paralizante pensando que no podemos enfrentar el problema que se nos presenta.

La corteza prefrontal es la parte anterior de los lóbulos frontales del cerebro en la que se coordinan los pensamientos y acciones de acuerdo con nuestras metas internas. Vincula emoción y cognición. Funciona planificando, solucionando problemas, memorizando o formando ideas y se vincula a la autoconciencia. En resumen, vincula emoción y cognición.

Cuando en nuestra corteza prefrontal tendemos a percibir la realidad en forma desvalorizada, hostil o punitiva hacia nosotros mismos, experimentamos miedo, incertidumbre, recelo, desasosiego.

Ante la situación que vivimos con la pandemia tenemos un panorama hostil, con el hecho de que el Covid 19 nos vuelve tan vulnerables que podemos llegar a morir si somos contagiados, o en el mejor de los casos, casi no, o no, tener síntomas, pero no hay certeza de cómo sería con nosotros. Esto nos obliga a estar aislados y entrar en un estado de ansiedad y preocupación.

Si conservamos un estado de preocupación constante, se estimulará la producción de adrenalina, que activa mecanismos en nuestro organismo que resultarán en la baja de defensas y estar propensos a enfermar.

Con un sentimiento de ansiedad, bloqueamos nuestra creatividad y capacidad de buscar oportunidades para mejorar. Entra un sentimiento de escasez y quererse aferrar a lo que ya está hecho, en lugar de visualizar elementos con los que puedas emprender o inventar algo, y así encontrar una nueva realidad, quizá mejor de la que ahora existe.

Concentrarse en los puntos fuertes de uno mismo, ofrecerlos en equipo, para complementar y lograr metas y objetivos en común, nos revitalizará para seguir dando la mejor versión de cada uno de nosotros.

En otras palabras centrarnos, en el SER y no en el tener.

En los últimos tiempos esa vinculación exacerbada por el tener nos ha llevado a tener soledad y no poder conectar desde nuestro interior con otros.

Cuando nos centramos en el SER, podemos ser capaces de desarrollar sentimientos de amor, compasión, identificación, solidaridad, entre otros, y estos aun con la distancia o tiempo no terminan, si esa relación es profunda.

Cuando tenemos un sentimiento de contribución buscando un bien común, vamos a encontrar que bajamos niveles de ansiedad.

Otros consejos que nos pueden ayudar son:

  • Tener cuidado en nuestra dieta, pues tal vez caigamos en el abuso de alimento, especialmente lo dulce.
  • Procurar buscar mecanismos de relajación del cuerpo para poder dormir bien.
  • Centrarse en el aquí y el ahora.
  • Disminuir escuchar noticias.
  • Valorar cosas que no hemos valorado y agradecerlo.
  • Salir del egocentrismo y buscar a quién ayudar.

Para los niños es muy importante que vean fortaleza y ecuanimidad en los adultos, pues la conducta de estos últimos, es un parámetro para ellos.

Y en general es importante que una persona se sienta escuchada y comprendida, para que sus niveles de ansiedad disminuyan.

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