De mi experiencia personal en este lugar.
Destacaría mas que nada el espíritu de ayuda que se tiene, no solo para con los clientes sino entre los mismos pasantes, ya que es obvio que muchos necesitan ayuda de los que saben más y tienen más experiencia, también destacaría que se enseña desde que somos pasantes que el derecho es una vocación de servicio, muchos de los que están aquí quieren litigar en el futuro, algunos no estamos seguros de lo que queremos hacer pero lo que si sabemos ahora es que el derecho no sirve para promover la riqueza personal, esa es una actitud errónea ante esta carrera, si no que sirve para servir, y estando aquí, viendo muchas veces que nuestra única recompensa ante un caso bien llevado es un sincero agradecimiento del cliente, es todo lo que nos llevamos y todo lo que necesitamos, para ejemplificar esto recuerdo una enseñanza de Herman Hesse: “no hay propósito más grande que el servicio”, en ese caso, debemos saber que no hay despropósito más grande que la ambición.
Recuerdo otra enseñanza; en un pueblo a las orillas de una alta montaña no llegaba la luz solar, debido a la sombra que proyectaba esa montaña sobre el pueblo, los niños crecían raquíticos y los plantíos nunca llegaban a florecer, un anciano se dirigió hacia la montaña con una cuchara, le preguntaron “¿a donde vas con esa cuchara?”, el contestó: “a quitar la montaña”, la gente se burló de el, “nunca vas a terminar”, el contestó “ya se que nunca voy a terminar, pero alguien tiene que empezar”, esto significa que “el que tenga solo pies, ayudará con sus pies, y el que tenga solo manos, ayudará con sus manos en esta gran obra espiritual”.